La restricción que definió todo
No había vitrina ni fachada. El único soporte donde la marca iba a existir era una tarjeta que se entrega en la puerta de un taller, muchas veces con las manos sucias y a la carrera.
Eso descartó cualquier símbolo que necesitara tamaño para leerse. La marca tenía que funcionar en negro sobre papel barato, en un tampón, en un sticker de 3 cm y bordada si algún día llegaba a una camiseta.
El cliente llegó con dos nombres en competencia, dos referencias de motor y una duda sobre el color de fondo.
El trabajo no fue dibujar un logo: fue cerrar cada una de esas bifurcaciones con un argumento que sobreviviera al crecimiento del negocio.
Tres bifurcaciones
El encargo no traía una sola ruta: traía opciones. Estas son las que se descartaron y por qué.
Ancla la marca al Llano. Si el negocio crece fuera de la región, el nombre se vuelve un techo.
Toma el nombre del dueño, Exon, y lo vuelve marca. Corto, sin geografía y con una X que sirve de gancho gráfico.
Es una pieza que solo reconoce un mecánico, y su silueta alargada se pierde cuando la tarjeta se reduce.
El motor lo entiende cualquiera y las alas cuentan lo que diferenciaba al negocio: el repuesto llega a la puerta del taller.
Compite con la señalética de taller y obliga a texto negro, que apaga el carácter de la marca.
El par que ya usa el mundo de la moto. Aguanta impresión barata y deja la X en rojo como único punto de acento.
Despiece del símbolo
Tres piezas, cada una haciendo un trabajo. Nada más.
El servicio, no el producto: el repuesto viaja hasta el taller.
Lo que se vende, a trazo plano para que sobreviva al tampón.
La petición literal del cliente, resuelta con color en vez de tamaño.
- 01 · Las alas
El servicio, no el producto: el repuesto viaja hasta el taller. - 02 · El motor V-twin
Lo que se vende, a trazo plano para que sobreviva al tampón. - 03 · La X en rojo
La petición literal del cliente, resuelta con color en vez de tamaño.
Una marca, ocho formas
Horizontal para firmas y encabezados; vertical cuando hay altura; el símbolo solo cuando el espacio no da para más.








Dos tintas que aguantan
El sistema se sostiene con rojo y negro. Los tres tonos restantes existen para que la papelería no dependa del rojo cuando la impresión es de una sola pasada.
La marca aplicada
La tarjeta fue la pieza del encargo. El resto son simulaciones para mostrar hasta dónde estira el sistema.





La marca aguantó el crecimiento
El encargo era para un negocio sin local. El sistema se construyó para que la misma marca sirviera cuando llegara la vitrina: por eso el símbolo funciona solo, en una tinta y a tamaño mínimo.
Diez meses después el logo ya estaba en el talonario, en los uniformes y en la fachada. No hubo que rediseñar nada.
¿Tienes una marca por resolver?
Identidad completa, papelería y manual de uso. Escríbeme y lo hablamos.
Hablemos por WhatsApp